Alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales
El cuerpo necesita una variedad de nutrientes, que provienen de los alimentos que se consumen a diario. La clave para llevar a cabo una alimentación equilibrada y saludable se concibe a base de productos ricos en proteínas, minerales y vitaminas. Ahora bien, cabe remarcar qué alimentos conforman cada una de las divisiones.

Las proteínas ayudan a formar y mantener la masa muscular, la sangre, la piel y los huesos, así como otros tejidos y órganos del cuerpo. Los huevos y los productos lácteos son los alimentos más ricos en proteínas. Diversas investigaciones apoyaron el consumo de esta clase de productos, especialmente estando a régimen, debido a que mantiene la sensación de saciedad.

Por su parte, las vitaminas y sales minerales forman un núcleo esencial para concretar una buena alimentación, ayudando al cuerpo a funcionar de una manera adecuada. Existen una gran variedad de productos ricos en vitaminas, que a su vez se dividen en A, B y C. Las primeras se encuentran en la leche, el queso, la yema de huevo, las verduras y las frutas de color verde y amarillo. ¿Qué previenen? Los problemas de la vista, las infecciones gastrointestinales, de la piel y el retardo del crecimiento y desarrollo. Los alimentos ricos en vitamina B son las verduras de hojas verdes, el huevo y los cereales integrales: ayudan a prevenir la anemia y las enfermedades nerviosas y de la piel. Por último, la mayor parte de las frutas, sobre todo la naranja y el limón, sumados a los vegetales verdes, contienen la vitamina C, que favorece un mejor aprovechamiento del hierro y previene dificultades respiratorias y problemas de cicatrización.                                                                       

En cuanto a los alimentos ricos en minerales, la lista también es extensa. El cuerpo necesita de los minerales, o micronutrientes inorgánicos, en cantidades pequeñas: entre todos ellos suman pocos gramos pero son vitales como las vitaminas. Cabe remarcar que sin los minerales, el organismo no podría llevar a cabo las funciones metabólicas cotidianas, la síntesis de hormonas o la elaboración de los tejidos. A su vez, se dividen en macroelementos (calcio, magnesio, potasio, sodio, fósforo) y microelementos (hierro, zinc, selenio, cobre, cromo). Legumbres, frutos secos, cereales, arroz, algas, verduras y germen de trigo conforman varios de estos ejemplos.

Las dietas que contienen esta clase de productos son fundamentales para la estructura de una buena alimentación. Durante la infancia, la edad escolar y la adolescencia, etapas básicas de crecimiento, los jóvenes necesitan digerir elementos que contengan vitamina, calcio, hierro, yodo y zinc. Por su parte, los adultos y ancianos deben construir una dieta variada, haciendo hincapié en las verduras y las frutas. En tanto, las mujeres embarazadas y aquellas que amamantan, tienen que comer diariamente alimentos ricos en vitaminas, proteínas y minerales. De esta forma, evitan la anemia, la descalcificación y la desnutrición propia y de sus hijos.

El último párrafo evidencia la necesidad, independientemente de la edad de la persona, de respetar una dieta que contenga alimentos de los tres grupos.

 

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